¿Hacia dónde nos lleva el Tour de Francia?

Tiempo de lectura 4 minutos

Texto escrito por Eneko Carrillo

En un arrebato de nostalgia y quizás para resarcirme un poco del esperpento de recorrido que nos espera en la ronda gala de 2020, me puse a ver un reportaje sobre el primer Tour que consiguió Miguel Induráin, en 1991. Mucho ha cambiado el ciclismo en estas casi tres décadas que han pasado desde esa primera hazaña del corredor de Villava. Y yo me pregunto, ¿hacia dónde pretenden llevar el ciclismo o, más concretamente, el Tour de Francia?

ASO nos quiere vender que es la mejor carrera del mundo, el mayor espectáculo ciclista del año y donde se juntan los mejores corredores del pelotón.  Pero año tras año se lleva demostrando que no, que no es así, que la Grande Boucle tiene cada vez menos de grande.

Después de la era Armstrong, esa gran mentira, rara ocasión ha habido un año en el que no hubiésemos deseado que pasaran esas tres semanas de una vez por todas. La pseudovictoria de Pereiro, la carrera soporífera de 2009, con ese “duelo” entre Contador y el pequeño de los Schleck decidido por una salida de cadena o el dominio aplastante del equipo SKY provoca que los organizadores del Tour parezcan esos niños con un palo y los ojos vendados intentando alcanzar la piñata que tienen colgada del techo.  

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Miguel Induráin ganaría su primer Tour de Francia en 1991

Volviendo a esa edición de 1991 podemos comprobar en cuanto a participación, resultados y espectáculo brindado por los corredores que ese modelo de recorrido funcionaba. 135km de contrarreloj individual, 36km por equipos, 5 etapas de montaña y, el resto, llegadas al sprint y alguna que otra fuga. Se dieron cita ese año corredores como Lemond (ganador de las 2  últimas ediciones del Tour de Francia), Fignon, Chiapucci, Bugno, Delgado, Breukink,… Vamos, corredores de todo tipo de condición. Induráin terminó ganando esa edición demostrando ser el corredor más completo. Muchos pueden pensar que esa victoria fue gracias a esos 135 km de lucha individual y, hombre, era su especialidad y donde mejor se movía. Pero, paradójicamente, si esas etapas no hubiesen existido o si las damos por nulas y restamos el tiempo conseguido en ellas comprobamos que el bueno de Miguelón habría conseguido el amarillo en París igualmente. 

Pero todo esto queda en las hemerotecas, cintas VHS o, en algunos casos, documentales en YouTube. La realidad actual es dolorosamente otra. El Tour ha perdido por completo toda identidad y está intentando copiar el modelo de La Vuelta. La ronda gala nada tiene que ver con la española ni en cuanto a prestigio, ni en cuanto a posicionamiento en el calendario ni, por lo tanto, a forma de correr y afrontar una carrera y otra.

Una de las cosas peores que hay en esta vida es, en cualquier ámbito, perder tu propia identidad. Una cosa es adaptarse a los tiempos, pero de ahí a perder la esencia que en su día te llevó a ser la mejor carrera del mundo es cavar tu propia tumba. 

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Etapa 13 del Tour de 1991 con 6000 metros de desnivel acumulado

Y es que el ganador de un Tour de Francia no tiene que ser ni el mejor escalador ni el mejor contrarrelojista, sino el que mejor se desenvuelva en todos los terrenos. Ya llevamos años en el que se incluyen tramos de sterrato, pavés y gincanas varias. A mí personalmente no me gusta. Pienso que por 10 minutos de espectáculo te puedes cargar la carrera de un corredor que te lo va a dar todo en las etapas, por ejemplo, de montaña. Aún así, lo puedo terminar de aceptar si quieres meter algo de atractivo en una primera semana dominada por los sprinters. Pero lo del trazado de este año… Bien parece diseñado desde el Moulin Rouge a altas horas de la madrugada cubata en mano.

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Perfil de la única CRI de la edición 2020

No les ha bastado con cerrar la puerta a los mejores vueltómanos del pelotón al hacer una crono que ni es para especialistas ni es crono escalada. Un  despropósito de 35 kilómetros puesto en la última etapa antes del paseo de París en la que los grandes contrarrelojistas poco se pueden lucir. Además, han cargado el recorrido de etapas de montaña desde la primera semana. 5 de las 9 primeras etapas están llenas de puertos y miles de metros acumulados que, lejos de dar espectáculo, va a provocar que los favoritos de la carrera no intenten abrir diferencias.

Es tal la fatiga con la que van a terminar en esa primera semana que van a intentar guardar las máximas fuerzas posibles para afrontar las etapas de los Alpes y esa crono de La Planche des Belles Filles. En definitiva, una carrera monótona, con un atracón de montaña sin sentido y en donde no estarán los mejores corredores que hay actualmente en el panorama ciclista. 

Recuerdo cuando llegado el mes de julio nos íbamos rápido de la playa a casa o cualquier chiringuito a seguir los ataques de los escaladores en Alpes y Pirineos, las impresionantes volatas o a las locomotoras humanas en las cronos. Ahora, salvo excepciones como esta edición pasada, es más emocionante la caza de las leonas en la sabana africana que te ponen en La 2 que ver a la serpiente multicolor recorrer las carreteras francesas. Y el problema es que año tras año esto tiene menos remedio. 

Siempre nos quedará la primavera. 

4 comentarios en “¿Hacia dónde nos lleva el Tour de Francia?”

  1. No creo que el Tour intente copiar a la Vuelta. Más bien son las audiencias de la tele francesa las que esta noche determinando este camino. Las del último año han sido estratosféricas. Y encima si hay franceses en la pelea pues mejor

  2. ¿La edición pasada una excepción? A recordar: Llegada a Tourmalet sin un mísero ataque y con un clasicómano dominando(toda mi admiración para el, pero es eso, un clasicómano), y un tour decidido por un único ataque, De justicia es reconocer la mala suerte con la climatología los dos últimos días, pero por favor, que fué un coñazo.Me ha gustado mucho el artículo, felicidades.

  3. Yo pienso que el caso Amstrong fue la puntilla para el declive de la carrera. Cierre del grifo, que permitia a una prueba tan dura darle la resistencia necesaria al corredor para hacerla dinamica, al suprimir estas prácticas la persona no puede ir tan alegre a la carrera con la lógica perdida de espectaculo, pensad en la NBA, NFL o NHL ( estos llegan a un consenso menos ético pero logran que sus competiciones privadas les den el espectáculo necesario para seguir con el circo).

    Yo pienso que los recorridos son secundarios si contamos con la predisposición de los ciclistas.

    Llevo viendo ciclismo televisado desde su primer día y sigo pensando que este “deporte”* , por su ascendencia europea , sigue en la ambivalencia de Salud o Espectaculo, todo no se puede.

    * Ningún deporte llevado al profesionalismo es sano. Un saludo y gracias Eneko.

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