El Aperitivo #8: Gioachino Rossini, un bon vivant

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Un retrato que define la pasión por la buena vida de Rossini.

De la feliz ciudad sobre el mar adriático de Tortoreto Lido parte la octava etapa del Giro, que con 239 kilómetros es también la más larga. A la primera parte totalmente llana le sigue en un crescendo rossiniano una parte final muy interesante tras los muros de la región de las Marcas.

Autor del texto original Gabriele GianuzziVisítalo aquí.

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El mismo famoso compositor italiano Gioachino Rossini, nació en Pesaro, donde ha terminado la etapa de hoy, en el año 1792 y es el protagonista principal de nuestro aperitivo.

Sus composiciones líricas le han hecho uno de los maestros indiscutibles de la música en todo el mundo. Seguro que conocéis sus óperas El Barbero de Sevilla o Guillermo Tel. Pero hoy, nos gustaría recordarlo por otra de sus grandes pasiones, en este caso menos conocida, la cocina.

“Comer, amar, cantar y digerir son los cuatro actos de la ópera cómica que es la vida”

Giochino Rossini

Esta es solo una de las tantas frases atribuidas al maestro ligadas a la comida. El compositor era aquel que en la época estaba definido como un “bon vivant”, un vividor, una persona dedicada al arte de vivir bien.

Su pasión por la comida lo llevó a degustar las mejores delicias de todo el mundo, aunque su gran pasión por la trufa era la que más le definía. No es casualidad que la mayoría de las recetas ideadas por el genio de la música lleven este sabroso hongo.

La Tournedo alla Rossini, excelente plato ideado por el compositor.

Entre sus creaciones culinarias, la más famosa es el Tournedó a la Rossini: tiernos filetes abrazados por Foie, y por supuesto, perfumados generosamente con Trufa.

“No conozco una ocupación mejor que comer, eso sí, comer de verdad. El apetito es para el estómago lo que el amor para el corazón. El estómago es el director que dirige la gran orquesta de nuestras pasiones.”

Giochino Rossini

Estas son algunas de las frases que definen la pasión de Rossini por la comida. Célebre es también su receta de salsa vinagreta perfecta para aderezar la ensalada: aceite de la región de la Provenza, mostaza inglesa, vinagre francés, un poco de limón, pimienta, sal y, ¿a qué no adivinais? Trufa.

Rossini dijo haber llorado tres veces en su vida, cuando silbaron su primera opera, cuando escuchó tocar a Paganini  y cuando durante un paseo en barca se le cayó al agua un trozo de pavo relleno con trufa.

A él está también dedicado un célebre cóctel para el aperitivo llamado El Rossini: puré de fresas frescas y champán. Ya sabéis, nosotros nos ponemos a preparar la cena de esta noche, con trufa por supuesto.

Una de sus grandes obras donde se puede apreciar el famoso crescendo rossiniano

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